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Todas las empresas venden servicios. Las empresas de producto no existen.

¿Estáis de acuerdo?

Ya no hay nadie que venda (únicamente) productos físicos, y si lo hay, tiene que empezar a ponerse las pilas si quiere estar a la altura de la competencia. Los productos, especialmente en determinados sectores, cada vez tienen menos potencial para la diferenciación, por lo que han pasado a quedar en un segundo plano, haciendo que la única forma de generar un valor adicional para el cliente sea a través del servicio.

Objetivo: conseguir que el usuario se enamore de ti.

Generar experiencias de marca memorables es una buena forma de enamorar a tu usuario. Ya hablamos de la parte del marketing funnel que sucede después de la compra, y un cliente prescriptor de nuestra empresa puede ser clave para nuestro negocio.

¿Cómo lo conseguimos? Es importante entender que el servicio es lo que ocurre antes, durante y después de la compra, y es importante tener en cuenta qué es lo que el cliente recibe de nosotros en cada uno de estos momentos, tanto de forma digital como analógica.

Las marcas ya están convirtiendo la experiencia de usuario y el servicio en su principal propuesta de valor, independientemente de si comercializan productos o servicios, y poniendo la experiencia en el centro de prioridades. Y es una tendencia que sigue pisando fuerte para el 2019 según Comuniza.

No es algo trivial. Los consumidores también le dan mucha importancia a su experiencia y es lo que les acaba haciendo elegir entre una marca u otra. Varios estudios han demostrado que la identificación de la marca por parte del consumidor es mayor para las marcas que provocan experiencias, por lo que la experiencia es clave para articular una marca fuerte y sostenible en el tiempo.

¿Y tu empresa, vende productos o crea experiencias?

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