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Hombre, de entre 30-50 años, clase media.

¡Stop!

Tenemos que dejar de definir al nuestro consumidor potencial así. La realidad es que estos datos no te dicen nada (o prácticamente nada) de tu consumidor. Los datos demográficos se quedan cortos a la hora de definirnos. Necesitas ir más allá.

Para hacer marketing de verdad, necesitas entrar a conocer datos psicográficos de tu cliente: actitudes, deseos, motivaciones. Entender cómo toma sus decisiones de compra. Somos mucho más que números.

El contexto importa. Citando al filósofo José Ortega y Gasset, “Yo soy yo y mis circunstancias”. ¿Por qué no íbamos a tenerlas en cuenta a la hora de definir a nuestro cliente potencial?

¿Qué es el buyer persona?

Cuando construimos nuestro (o nuestros) buyer persona, en realidad estamos generando un arquetipo. Escogeremos una persona que será representativa de todo nuestro target, y esta persona tendrá un nombre, unos hobbies, inseguridades, aspiraciones.

Este es un ejemplo de Buyer-persona, que preparamos para uno de nuestros últimos proyectos:

Marta tiene 27 años, trabaja de administrativa en una startup en Barcelona. Le gusta la moda y mantenerse activa. Vive enganchada a su smartphone y a las redes sociales, especialmente a Instagram, donde se inspira para elegir sus looks. Odia perder el tiempo porque tiene una vida siempre ocupada entre el trabajo, algo de deporte y su vida social.

Una segmentación normal sería así:

Mujer. 25-30 años. Residente en Barcelona. Estudios superiores. Nivel adquisitivo medio.

La cosa cambia, ¿no?

Cuando personalizamos más en las necesidades específicas de nuestro target, no solo podemos entenderle mucho mejor sino que podemos adaptar mucho más nuestro mensaje a sus verdaderas necesidades y sus mayores temores cuando se relaciona con nuestra marca o nuestro producto.

¿Te animas a construir tu buyer persona?

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